"Proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección." Discurso de Gerardo Ordóñez en la Asamblea Universitaria

“El 15 de junio de 1918, hace 90 años, el país se conmovía. Los estudiantes se declararon en huelga general y tomaron por asalto la antigua -y oscurantista- Universidad de Córdoba. El movimiento estudiantil reclamó un giro radical: autonomía académica, cogobierno de estudiantes, profesores y graduados; extensión de la universidad a otros sectores sociales, y libertad de cátedra.

“Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y - lo que es peor aún el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara”

Hace 90 años estas palabras sonaban con fuerza. Hoy, lamentablemente, a pesar de los discursos encendidos de muchos funcionarios, conservan esa misma fortaleza. Asistimos al lamentable espectáculo de una universidad donde los debates y las propuestas se han reducido a aceptar los dictados del mercado y a consagrar la mediocridad existente.

Después de que cientos de estudiantes de todo el país pusimos sobre el tapete la necesidad de democratizar la Universidad; después de la desaparición de Jorge Julio López hayamos sido los estudiantes quienes salimos a luchar para impedir que los cómplices de la ultima dictadura militar como Alterini o Soria sean quienes decidan los destinos de nuestras universidades; después de ver como en Derecho tenemos dos compañeros, sumariados por ser opositores; después de ver como en Arquitectura, Medicina y Periodismo los decanos se eligieron de manera completamente fraudulenta; después de ver como el actual presidente de la UNLP, destino mas de 100 mil pesos de nuestro ya acotado presupuesto para garantizar un operativo policial a mas de 300 km de la Plata para poder reelegirse; después de ver como en facultades como medicina se dejan cientos de estudiantes afuera con los ingresos eliminatorios.

Sabemos que estamos tocando los intereses económicos y políticos de los que hoy gobiernan la Universidad en total sintonía con quienes hoy gobiernan el país y la provincia: los empresarios “nacionales” o extranjeros y sus políticos de turno.

Los que ahora desde el Rectorado posan de “progresistas”, nos dicen a los estudiantes que si no aceptamos este paquete cerrado de una mentirosa democratización, estamos defendiendo los estatutos de su otrora socio el ex Rector Lima. Sinceramente, vuestra acusación nos daría risa, sino fuera porque fuimos los estudiantes quienes tuvimos 250 compañeros presos, sino fuera que fuimos los estudiantes, junto a los docentes y no docentes que nos acompañaron a impedir esa reaccionaria asamblea los que fuimos reprimidos por la Policia de Clostzic y Duhalde. ¿Dónde estaban en 1996 todas esas voces que hoy se escuchan denunciando la Asamblea de Lima? ¿Cuántos asambleístas acá presentes, sesionaron adecuando los estatutos a la Ley de Educación Superior, mientras nosotros defendíamos la educación pública y gratuita?.

En esta asamblea hay quienes sostienen que los hijos de un zapatero, los hijos de la clase obrera no pueden llegar a ser médicos. En esta asamblea hay quienes defienden que los trabajadores No Docentes, que son lo que con su esfuerzo sostienen abiertas esta Universidad, no deben ser parte del cogobierno. En esta asamblea están quienes quieren institucionalizar los negociados que vienen haciendo las Facultades con las empresas capitalistas, los que pretenden expulsar al claustro estudiantil de las elecciones de Decanos.

Pero también están quienes se van a golpear el pecho, haciendo discursos encendidos acerca de la necesidad de “democratizar”, de incorporar a los No Docentes, de reclamar por mas presupuesto, y de decir que hace falta terminar con la Ley de educación menemista. Y van a decir que nadie que haya sido funcionario de la Dictadura, puede ocupar puestos en la Universidad.

Lo que no van a decir es que todos coinciden en lo esencial. Porque todos han impulsado los postgrados pagos en la universidad sin ningún tipo de contemplaciones. Todos han avalado las políticas de autofinanciamiento, Todos defienden, de una forma u otra la implementación de cupos de ingreso u otras medidas limitacionistas. Y todos han modificado los planes de estudio de las facultades o están en vistas de hacerlo para cumplir con las exigencias que implica la acreditación a la CONEAU.

A todos los asambleistas que tienen preparados discursos encendidos democratizantes les decimos: no queremos sus palabras. Queremos que se cambie el orden del dia, el mecanismo de funcionamiento de esta asamblea, que retiren sus proyectos reaccionarios y que se anule la reaccionaria reforma del año 1996, la que implemento Lima con balas y represión. Pero esta claro para nosotros, que no es este el objetivo que hoy los congrega en esta asamblea.

Las autoridades han buscado demonizarnos, nos han querido mostrar como “antidemocráticos” por rechazar esta asamblea. ¿Pero acaso esta instancia es democrática? ¿Es democrático que 204 personas se arroguen el derecho de decidir en nombre de más de 100 mil? ¿Es democrático que en esta asamblea tengan mayoría los docentes concursados, que no constituyen ni el 5% del conjunto de la comunidad universitaria? ¿Quiénes limitan abiertamente los derechos políticos de más del 50 % de los docentes de esta universidad se atreven a decirnos antidemocráticos?

Parece ser que han olvidado aquellas palabras que decían que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.

Si así es, si ustedes han restaurado “el derecho divino del profesorado universitario”, nosotros, así como los reformistas del 18’ “proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección”

Y ese es el camino que seguiremos. Como lo hemos hecho hasta hoy, como lo demuestran históricamente las grandes acciones del movimiento estudiantil, como la misma Reforma o el Cordobazo. Porque sabemos que los grandes cambios no son el subproducto de la generosidad de algunos “grandes hombres o mujeres” sino de la acción colectiva de los trabajadores, de la juventud y del pueblo.

Consejeros y Consejeras estudiantiles, compañeros graduados, abran los ojos, no se dejen arrastrar por estas camarillas, no dejen que la Franja Morada les imponga sus designios, bajo la absurda teoría del “mal menor”. Podemos transformar esta universidad, podemos terminar con su aislamiento del pueblo, pero no lo vamos a hacer de la mano de estas autoridades. Les proponemos abandonar este recinto. No tiren por la borda las expectativas de quiénes les han entregado su voto.

Por repudiar esta instancia, se nos ha acusado de “minorías violentas”. La verdadera minoría son ustedes, con sus concursos maniatados, con sus estatutos, con su mayoría absoluta en los consejos. Ustedes han consagrado un régimen antidemocrático no sólo en función de sus intereses, sino en función de hacer de esta universidad un verdadero paraíso para las empresas. Por eso no han dudado en readecuar los planes de estudio en función de las necesidades del mercado, por eso no les ha temblado el pulso a la hora de firmar convenios con MAFISSA y con otras empresas para entregarles mano de obra barata. Seguramente todos los asambleístas acá presentes, están mínimamente informados que los jóvenes obreros de Mafissa han llevado adelante una durísima lucha enfrentando los despidos, y que han sido derrotados por la gran alianza de la patronal, la burocracia sindical, la justicia y el gobierno, a pesar de la enorme solidaridad que brindamos los estudiantes y las organizaciones de trabajadores solidarias. Pero, ¿saben los asambleístas que la UNLP, a través de la Facultad de Humanidades, ha hecho un convenio con estos empresarios para que la universidad, y cito textualmente el objetivo: “realizar tareas de coordinación e implementación de varios proyectos de comunicación interna”?. Este es el rol de la universidad que esta Asamblea pretende profundizar: el de ayudar a las patronales en la dominación de los obreros. Nuestro objetivo es el opuesto. Estamos con los obreros de Mafissa, y queremos aportar nuestros conocimientos en ayudar a liberar a los trabajadores de toda opresión y explotación.

Nosotros, los estudiantes no solo somos la inmensa mayoría de la Universidad sino que históricamente, hemos sido el sector más sensible a las luchas sociales y de trabajadores, estando a la cabeza de pelear por reivindicaciones no inmediatamente propias, tomando en nuestras manos el justo reclamo de los trabajadores no docentes de tener voz y voto en todos los órganos de gobierno, reclamo del que hoy ustedes quieren apropiarse, incorporándolos limitadamente para legitimar esta antidemocrática asamblea. Hemos sido el sector que ha enfrentado, los recortes presupuestarios y salariales, siendo un actor fundamental en la lucha por la defensa de la Universidad Pública y gratuita. Por esto creemos que el movimiento estudiantil, debe tener representación mayoritaria en los órganos de co-gobierno.

La mayoría estudiantil plantea un cuestionamiento hacia el criterio meritocrático por el cual las camarillas sentadas hoy acá legitiman su mayoría en los ámbitos de gobierno, cuya superioridad se basa en el binomio saber-poder. Esto se traduce en aducir mayores derechos políticos a quienes detentan el saber, en este caso los profesores. Pero lo que se esconde detrás de esto no es la defensa de una supuesta “excelencia académica” sino de los privilegios de una camarilla que concentra el poder y los negocios de una Universidad ligada cada vez más a la Repsol y las grandes empresas, que degrada cada vez más el título de grado para fomentar los posgrados arancelados, que apoya la Ley de Financiamiento Educativo de Kirchner para “negociar” luego el financiamiento de empresas privadas.

Por eso nuestra rebeldía es profunda, no superficial. Quiénes somos la mayoría en la universidad exigimos el derecho de tomar los destinos de estas casas en nuestra manos. Lo exigimos porque queremos transformarla radicalmente. Esta es la razón por la que estamos aquí, para señalar que una verdadera transformación y democratización de la universidad sólo será posible mediante la imposición de la mayoría estudiantil en esta asamblea y en todos los órganos de gobierno de la universidad.

Queremos “acuerdos” y “contratos”, pero no con las mesas ejecutivas de las grandes empresas, sino con las organizaciones de trabajadores y sobre todo aquellos que luchan contra la injusticia y la explotación. Ahí está el ejemplo de los estudiantes y profesionales de la universidad del Comahue, que hicieron un “pacto” con los obreros de Zanón, esos obreros que al decir de Osvaldo Bayer están protagonizando una verdadera “epopeya obrera” en el sur de nuestro país.

Pasos inmediatos de esa “Universidad nueva” serían, por ejemplo médicos capaces de desarrollar una política de salud verdaderamente preventiva, que parta de eliminar enfermedades que ya tienen cura y que se hallan fuertemente ligadas a la pobreza, como el raquitismo, la desnutrición, la parasitosis, o el cólera, e incluso llegar hasta la elaboración de nuevas drogas que den respuestas de fondo al flagelo del SIDA.También arquitectos que puedan construir viviendas, escuelas y hospitales de alta calidad y confort para los 2.6 millones de hogares que tienen problemas de vivienda.

En el campo de las ciencias sociales y humanidades bien le vendría a los trabajadores y al pueblo la generación de conocimiento crítico que combata la avalancha de ideología dominante, en vez de llamarse al silencio. Cuánto necesitan los trabajadores en la actualidad de abogados que complementen las luchas por defender a los nuevos activistas y luchadores obreros, con herramientas legales frente a los ataques de las patronales y la justicia. Que se sumen a la lucha contra la impunidad.

Todas las tareas que acabo de enumerar, superfluas desde el punto de vista de las grandes empresas, ¡qué necesarias son desde el punto de vista de las necesidades del pueblo trabajador y sus luchas! Sólo las 5 ó 6 enumeradas justificarían de por sí la Universidad masiva que ustedes rechazan.

Pero todas estas discusiones no pueden ser abordadas aquí. Es la naturaleza de esta instancia la que lo impide, son ustedes quiénes se niegan a pensar más allá de sus privilegios y prebendas.

Por eso es que hemos apostado siempre y lo seguiremos haciendo a la organización y movilización de los estudiantes, docentes y no docentes. Sólo así podremos poner en pie una Asamblea universitaria estatuyente, con mayoría estudiantil, con la participación política de todos los docentes, con una justa representación para los no docentes con voz y votos en todos los órganos de gobierno, y no una parodia de representación, restringiendo su acceso al Consejo Superior y la Asamblea universitaria. Sólo allí, las organizaciones los trabajadores y el pueblo pobre, podrán tener una injerencia real en los destinos de la universidad.

Este sería un enorme paso para terminar con esta universidad “de clase”, que le niega el acceso a los hijos de los trabajadores y el pueblo pobre, y es junto a los trabajadores que apostamos a trasformar la universidad. Y las luchas obreras que recorrieron el país en estos últimos tiempos demostraron que esa clase que tantas veces “mataron” muchos escribas, ideólogos y profesores serviles, hoy está dando muestras de su potencialidad. Por eso somos optimistas de que con la lucha de la clase obrera muchas cosas van a cambiar, incluso esta universidad, sobre todo ante la nueva crisis financiera surgida en el centro del imperio, que intentarán descargar sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo pobre.

Hace unos días se cumplieron los dos años de la desaparición del compañero jorge Julio López. Pero este tema tampoco es parte de vuestra agenda. Vuestro tema son los cargos, los votos, las secretarías, las nuevas vice presidencias. Una vez más demuestran que los problemas sociales le son ajenos.

Esta es otra de las razones por la que estamos aquí, para seguir exigiendo la aparición con vida de Jorge Julio López, denunciar el encubrimiento y silencio del gobierno de los Kirchner, reclamar el juicio y castigo a todos los responsables militares y civiles de la dictadura y la disolución del aparato represivo.

Los estudiantes de Bellas Artes, reunidos en Asamblea general, hemos resuelto que nuestros representantes estudiantiles nada tienen que hacer en esta asamblea antidemocrática. Nuestro lugar esta en la lucha por una profunda democratización de la universidad, con mayoría estudiantil, claustro único docente y voz y voto a los no docentes, en la lucha por mayor presupuesto educativo, por la anulación de la Ley de Educación Superior, y en todas y cada una de las luchas de los estudiantes, los obreros, los desocupados, las mujeres y cada acción del conjunto de los trabajadores y el pueblo que apunte a liberarse de las cadenas de la explotación que nos impone este sistema.

Nuestro objetivo es avanzar de la crítica de esta universidad de clases, a la crítica de esta sociedad de clases. El futuro es de quienes luchamos bajo estas perspectivas, el futuro es nuestro"

NOTA

Gerardo Ordóñez es Consejero Académico por el Claustro Estudiantil de la Facultad de Bellas Artes y militante de ContraImagen - EnClaveRoja

Declaración de En Clave Roja. Esta NO es nuestra asamblea!! Con esta reforma avanzó la LES!!

El pasado 4, 5 y 11 de Octubre sesiono la Asamblea Universitaria que reformo los estatutos de la UNLP. A diferencia de la campaña mediática que se monto desde rectorado la asamblea no hizo mas que demostrar su carácter reaccionario, que en nada modifica la Universidad dominada por la menemista Ley de Educación Superior (LES).

Con esta asamblea las autoridades se encargaron de quitarle al movimiento estudiantil la necesidad de su participación en la elección de Decanos, eliminando el “quórum perfecto” que requería esa instancia. Es lo que de hecho impuso el año pasado las fraudulentas elecciones de Decanos en Medicina, Arquitectura y Periodismo. Lejos de “democratizar” han avanzado sobre los derechos de los estudiantes, que somos quienes estamos al frente de la defensa de la universidad Pública y gratuita.

La asamblea además aprobó la transferencia de trabajos a terceros, legalizando los convenios con empresas que tienen varias Facultades. Esta determinación, profundiza la dependencia de la Universidad a las empresas privadas, en detrimento del financiamiento estatal, y transforma la “autonomía universitaria” en una parodia, ante la injerencia privada en nuestra UNLP.

Como no podía ser de otra forma, la casta profesoral que hoy detenta el poder en la universidad se negó a conformar un claustro único docente. Este puñado de profesores titulares y adjuntos concursados no esta dispuesto a que los JTP y auxiliares, el sector mas rezagado de la comunidad docente avance sobre. Como señalan los mismos diarios locales “Es preciso remarcar que, de acuerdo con lo votado ayer, los consejos de las facultades pasarán a tener 16 miembros en lugar de los actuales 12, quedando compuestos por 7 profesores (titulares y adjuntos), 1 Jefe de Trabajos Prácticos (JTP), 2 ayudantes diplomados o graduados, 5 estudiantes y 1 no docente. Esta distribución dejó en manos de los educadores titulares y adjuntos la mayoría en los cuerpos deliberativos, ya que no pudo aprobarse la unidad de ese claustro al no aceptarse el reconocimiento como docentes de los JTP y los ayudantes. La UNLP tiene 10.047 profesores, de los cuales el 30 por ciento son titulares o adjuntos, mientras que el restante 70 por ciento son auxiliares que están representados en el claustro de graduados y ahora también de JTP, pero no en el de docentes.”

Las autoridades para disfrazar su accionar, incorporaron al preámbulo del Estatuto enunciados simbólicos acerca de la gratuidad de la enseñanza, oponiéndose a pronunciarse por la gratuidad de los postgrados para todos. Han señalado que ningún funcionario de la Dictadura puede ocupar un cargo en la UNLP, cuidándose de no dar los nombres de los que el movimiento estudiantil ya denuncio como colaboracionistas de la última Dictadura militar. Los únicos pasos progresivos, son los que con la lucha de años se han impuesto, como la declaración de incluir a los No Docentes al gobierno universitario, y la elección directa de los directores de los colegios pre – universitarios, con las restricciones que toda reforma asume, cuando ésta es asumida por las camarillas.

Por su parte en pronunciamiento sobre el ingreso irrestricto, nada modifica ya que como ya declararon las autoridades de Medicina “va a seguir habiendo examen de ingreso, porque el Estatuto nunca puede estar por sobre la LES”.

Las camarillas que gobiernan esta universidad de la LES, se fortalecen con una enorme campaña mediática mostrándose como los garantes de una reforma progresista.

Garantizan así, la continuidad de un régimen oligárquico y antidemocrático, dónde una minoría de docentes titulares y adjuntos, tienen una mayoría automática, en detrimento de la inmensa mayoría de la comunidad universitaria: los estudiantes. Sus discursos de democratización, empiezan y terminan en las palabras. La universidad de la LES, esta hoy mas fortalecida que antes de esta Asamblea reaccionaria.

Luego de la Asamblea querrán avanzar sobre el movimiento estudiantil y sus conquistas. Ya vimos este año como avalaron el fraude realizado por la Franja Morada en Arquitectura y luego como aprobaron la acreditación a la CONEAU y la modificación del Plan de Estudios en la misma facultad. En Derecho sancionaron a estudiantes opositores y en Bellas Artes están boicoteando al CEBA. Por medio de estos avances quieren domesticar al movimiento estudiantil para que no siga peleando por sus justas reivindicaciones.

Por esta razón desde En Clave Roja nos retiramos de la misma, ya que no estamos dispuestos a legitimar la coronación del operativo maquillaje de las viejas camarillas radicales que gobiernan la Universidad. Esta resolución es la que ha tomado a su vez, la asamblea estudiantil de Bellas Artes.

Las autoridades vienen presentando esta asamblea como la instancia máxima de democracia en donde todos los claustros participaron y propusieron proyectos para construir una nueva universidad entre todos. Usaron así al movimiento estudiantil para encubrir que con esta Asamblea Universitaria la mayoría de la comunidad universitaria es completamente ajena a esta reforma, y mostrar como cambios progresistas, cuando en realidad lo que progresa es la LES El movimiento estudiantil tiene que decir claramente que esta asamblea permitió el avance de la les y deslegitimar el discurso vergonzoso de las autoridades.

Las tareas de democratizar la universidad, anular la Ley de Educación Menemista, pelear por mayor presupuesto siguen pendientes luego de esta asamblea, y es el movimiento estudiantil el que tiene que llevarla adelante, y el que va a barrer con las camarillas y poner la Universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

El arte y el mercado. ¿Una relación armónica e incompatible?. Martín Yáñez y Cecilia Gargano

Numerosos artículos publicados en distintas revistas culturales y páginas de Internet dan cuenta del gran negocio del arte. Ante la crisis económica internacional, consideran que el arte puede ser una inversión más segura que otras opciones financieras. Incluso plantean que invertir en obras de artistas plásticos bien posicionados en el mercado puede generar hasta un 30% de rentabilidad anual. Tanto las empresas de subastas que a nivel mundial se han convertido en verdaderas corporaciones, como la proliferación de numerosos y nuevos coleccionistas, representan las ansias especulativas que han rodeado a la producción artística, y que a su vez generan status y prestigio.

La ideología dominante intenta naturalizar y armonizar la relación entre el arte y el mercado. Desde la mayoría de las publicaciones culturales, las academias y las universidades, hasta las entidades gubernamentales y las instituciones privadas del arte, se promueven estas falsas ideas de armonía. Donde la experimentación y la libertad de creación supuestamente se corresponden con la competencia comercial y la industria cultural. Todos se empecinan en ocupar un lugar en el negocio del arte, y ocultar la contradicción permanente a la que está sometido el espíritu libre de todo arte auténtico bajo el dominio capitalista.

En nuestro país, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, existen numerosas galerías y salas de compra-venta dedicadas al negocio del arte. La feria de galerías de arte contemporáneo más importante de Argentina, arteBA, aunque se anuncie hipócritamente como “una ONG sin fines de lucro”, sirve cada año como mercado para coleccionistas y galerías. Entre tanto marketing y mediocridad, encontramos que su presidente Facundo Gómez Minujín (1), es un abogado especialista en finanzas internacionales. La feria se desarrolla con el patrocinio de Petrobras, que incluso inventó un premio con su nombre (2). Esta multinacional al igual que Repsol y Telefónica, auspician concursos y todo tipo de eventos, para fomentar cínicamente la idea de un compromiso empresarial con el desarrollo artístico del país. Hasta la empresaria y coleccionista Amalita Fortabat abrirá su propio museo en Puerto Madero.

Cuando los políticos, tanto oficialistas como opositores, hablan de programas culturales o de impulsar el arte, en realidad están hablando de impulsar el mercado. Mauricio Macri, apareció este año dirigiendo la subasta del Museo Sívori donde se remataron obras de distintos artistas plásticos, como las de León Ferrari, que años atrás fueran censuradas por la presión de la Iglesia, y hoy no sólo le dan prestigio a un coleccionista privado sino que en el futuro pueden darle nuevos dividendos.

Por otro lado el gobernador Scioli lanzó su proyecto “Marca Folklore Buenos Aires”. No es casual que la denominación “Marca” identifique a un programa cultural con la lógica mercantil, donde las empresas y los políticos hacen sus negocios, utilizando demagógicamente un discurso de impulso al arte y reafirmación de “la identidad”. Con ésta política buscan integrar la identidad cultural, las fiestas populares, el impulso de artistas y de artesanos, con el desarrollo de una industria cultural propia: “…Folklore Buenos Aires asiste a toda la cadena de producción involucrada en el desarrollo del folklore de la provincia. Esta cadena excede a los músicos e involucra a otros eslabones. Son ellos quienes generan empleo y entramados productivos. Replicadoras, imprentas, sellos discográficos, managers, productores, técnicos, empresas de distribución y entorno digital, disquerías, radios provinciales, nacionales y regionales…” (3). Al promocionar el nuevo sitio web, www.folkloreba. com, se plantea que habrá conferencias, talleres y reuniones de negocios con importantes “referentes de la música” como el presidente Sur de Sony-BMG, el sello Suramusic, el director de Tipica Records, de CAPIF (4), etc.

Es habitual que desde el oficialismo se hable de revalorizar “nuestra identidad” y desarrollar la “cultura nacional y popular”. Sin embargo, el doble discurso gubernamental queda permanentemente en evidencia cuando anuncian los millones de dólares que pagan a los organismos financieros internacionales. Hablan de “cultura nacional” quienes mantienen la dependencia económica, política y social y por ende cultural. Incluso cuando se menciona demagógicamente el rescate

de la “identidad”, es siempre buscando que ese “rescate” signifique el desarrollo de un nuevo nicho de mercado. No es casual que las universidades y otras instituciones de enseñanza artística se adapten a este discurso oficial, fomentando “la identidad nacional” y al mismo tiempo naturalizando la lógica de atar el arte al mercado.

Es necesario enfrentar esta ideología dominante y dejar en claro que nada pueden tener en común las verdaderas manifestaciones artísticas y culturales del pueblo, con la demagogia del gobierno y la estandarización que el mercado busca con ellas (5).

La creación artística y la mercancía

El libre desarrollo de la creación artística y cultural no puede revestir un carácter reformista o alternativista, sólo desde una perspectiva revolucionaria se podrá liberar definitivamente al arte de las cadenas que lo atan. Puesto que el capitalismo no puede ser humanizado, el arte no puede armonizar con él sin deshumanizarse y negarse a si mismo. Está en permanente tensión, no puede convivir armónicamente con la lógica del capital, ni tampoco mantenerse totalmente al margen.

Como sabemos el capitalismo, se basa en el intercambio universal de mercancías, donde la gran mayoría de los productos del trabajo humano pueden ser cotizados y valorizados en el mercado. El arte no puede escapar por si sólo a esta norma, ¿pero por qué no es armónica la relación entre el arte y el mercado?

En principio, consideremos a la obra de arte como el producto del trabajo artístico que es una parte diferenciada del trabajo humano general. Cuando nos referimos a trabajo humano, no nos estamos refiriendo a la forma que adquiere el

trabajo en la sociedad capitalista (trabajo asalariado y enajenado), sino a lo que Marx define como la principal actividad humana. A través de la cual el hombre se relaciona con la naturaleza, plasmando su propia subjetividad en algo externo a sí mismo, objetivándose.

El arte, también es la plasmación de la subjetividad en un material o manifestación, donde el artista exterioriza un determinado sentimiento, idea o preocupación. En este sentido es el producto del encuentro, muchas veces arduo, de un determinado material y sus cualidades físicas pero también históricas y sociales, con la subjetividad de un artista que trata de expresar sus inquietudes en ese material y en ese trabajo. El trabajo artístico entonces, es guiado ante todo por la necesidad de expresión y de apropiación de la realidad, de manera libre, concreta y sensible.

Veamos ahora por qué una obra artística no puede ser producida de la misma forma que una mercancía, es decir como producto para ser intercambiado en el mercado, donde es considerado su valor de uso pero sobre todo su valor de cambio.

Así como todo objeto producido por el trabajo humano, una obra de arte también tiene una utilidad, que satisface una necesidad humana, podríamos decir un valor de uso. No hay arte por el arte mismo o arte gratuito o sin sentido, toda expresión artística satisface una necesidad específica peculiar, personal y social, siendo cualitativamente única e irrepetible. Un poema, una pintura, tienen su fundamento propio en su utilidad y necesidad espiritual, sensorial y cognoscitiva, es decir en su especificidad artística.

Por otra parte, en el mercado capitalista, todos los objetos producidos por el hombre adquieren un valor de cambio para poder ser intercambiados. Como son distintos y tienen valores de uso específicos, es decir son cualitativamente diferentes, para poder cuantificarlos y otorgarle un valor de cambio universal se debe encontrar una característica común a todos ellos. Lo único común que poseen es que todos son fruto del trabajo humano, el valor de cambio entonces es la cuantificación abstracta del trabajo humano empleado en la producción de cada mercancía. Marx lo define como el trabajo socialmente necesario (6).

¿Pero qué pasa con el arte? Como resultado de un trabajo concreto indisoluble, la obra de arte no puede adquirir un valor de cambio. La creación artística aparece vinculada a la forma y contenido de la obra, y su concreción es su individualidad concreta. Un hombre concreto con toda su riqueza humana y social, es el que se objetiva en el curso de su trabajo, y cuanto más personal y concreta sea esta actividad, es decir, cuanto menos despersonalizada y uniforme, tanto más revelará su carácter creador y su contenido humano.

Por lo tanto la obra no puede ser indiferente a estos aspectos sociales e individuales, cualitativamente específicos y por esta razón no puede producirse en serie como cualquier mercancía. Tampoco se puede comparar dos trabajos artísticos entre sí, estableciendo entre ellos una relación cuantitativa, considerándolos como cantidades de un trabajo universal abstracto, es decir negando su carácter cualitativo y su especificidad. El valor de una obra de arte no puede medirse por el tiempo acumulado socialmente necesario, estableciendo una medida común para toda la producción artística. El tiempo de la creación varía de unos individuos a otros, e incluso en las obras de un mismo artista. La sensibilidad artística no puede ser totalmente dirigida o pronosticada, es decir estandarizada, ya que tiene distintas idas y venidas, obstáculos y atajos, imposibles de predeterminar de antemano sin de esa manera quitarle el carácter específico y cualitativo como actividad creadora.

Por esta razón la actividad artística no puede ser influida por el mercado sin sufrir todo tipo de sobresaltos y contradicciones, sin perder así parte de su naturaleza libre y creadora.

Si bien la obra de arte es comercializada y el capitalismo busca generar todo tipo de negocios a su alrededor, su producción sigue siendo considerada socialmente por su carácter único, especial y original. Incluso como su valor no puede establecerse con los mismos parámetros de cualquier mercancía, el mercado muchas veces le adjudica precios siderales a las obras como forma de cotizar esa “característica particular” de no poder ser producidas en serie, valorizando de manera especulativa ese carácter irrepetible y a la vez intangible en dinero, que posee el arte.

Productividad o improductividad del arte

A pesar de que el mercado no puede estandarizar completamente la producción artística, su influencia en la distribución y comercialización actúa de manera invisible y sobre todo hostil.

Si el valor artístico de una obra se halla en una relación directa e inmediata con esta (7), cuanto más se somete el arte a las leyes del mercado tanto más tiende a diluirse ese valor artístico. La obra de arte al entrar al mercado en cierto sentido es despojada de su significación humana y su especificidad, para ser cuantificada y adquirir productividad, es decir para ser valorada por su capacidad de producir ganancia.

El valor de una obra de arte en el mercado queda sometido a las leyes de la oferta y la demanda, a las especulaciones financieras y a las fluctuaciones accionarias, en fin, al frío cálculo monetario y a la más profunda deshumanización. Por ejemplo en internet hay páginas especializadas que ofrecen un servicio de cotización, donde un artista puede enviar por esa vía las características de su obra y un equipo de especialistas, (Lic. en historia del arte, profesionales y económetros del mercado del arte) la analiza y le ponen un valor y proyectan en qué mercado podría venderse. Ej: “La estimación de su obra de arte por Artprice en 48 horas - a partir de 29Eur. ¡Envíe su obra de arte ahora!”(8). La Galería Picasso- Mio, otra de las más poderosas empresas del arte a nivel mundial, también ofrece servicios de cotización de obras, para pinturas por ejemplo: hasta 500 euros las pequeñas, 1500 las medianas, y 3000 las grandes. Se valoriza la obra entonces a partir de esta burda medida estándar de formatos, tamaños y estilos.

En el arte se produce la misma deshumanización que con cualquier objeto que se intercambia en el mercado, pero las consecuencias son más evidentes ya que toda producción artística se apoya en expresar y objetivar la presencia de lo humano en el universo. Por ello la creación artística y sus obras al ser absorbidas por el mercado deben en menor o mayor medida negarse a si mismas, desechando así cualquier equilibrio o armonía con el sistema capitalista.

Cuando prima el criterio de crear plusvalía y obtener ganancia, la obra de arte solo es considerada y valuada por su productividad. Las ramas artísticas que hoy están ampliamente orientadas por el mercado hacia un público masivo, formando parte de las llamadas industrias culturales, son las industrias audiovisuales (cine, TV), las fonográficas (música, radio), la industria editorial (los best-seller literarios), junto al diseño y la publicidad (muchas veces vinculadas a las anteriores). La arquitectura también ocupa un lugar notable. Las artes plásticas, sobre todo la pintura, como vimos, y la escultura, también han sido considerablemente mercantilizadas aunque ya no para un publico masivo sino más bien para una elite.

Las industrias culturales, son definidas por la misma Secretaría de Cultura de la Nación como “creadoras de valor simbólico, generadoras de desarrollo económico y de puestos de trabajo” (9), planteándose entonces como “un sector de la economía que se caracteriza por generar bienes y servicios de contenido simbólico”.

Solo para nombrar algunas características de cómo se desenvuelven en nuestro país podemos apuntar que la industria editorial junto a la TV son las que mas facturan. En las editoriales “las 20 firmas nacionales más importantes (casi todas de capital extranjero) concentran el 50% de la producción y las ¾ partes del mercado…” (10), mientras que el precio final de los libros ya ha subido más de un 150 %, convirtiéndolo en un objeto de lujo, inaccesible para los sectores populares. Con respecto a la música se registra que “la facturación del sector en el año 2007 supera a la mejor alcanzada durante los ‘90”, mientras que “las 4 compañías discográficas más importantes (Universal, EMI, SONY y Warner) dominan más del 80% del mercado en el país y en el mundo” (11). En la industria cinematográfica los datos marcan que “la recaudación anual muestra un aumento progresivo, llegando en 2007 a un récord histórico, que triplica a la registrada en 2001. No obstante, la cantidad anual de espectadores muestra un descenso ininterrumpido desde 2004” (12). Este año hubo un millón y medio de espectadores menos que en 2007 en las salas de cine, siendo sobre todo un sector social de clases medias el que hoy puede acceder al altísimo precio de las entradas.

En efecto, la obra de arte es “productiva” cuando se destina al mercado, cuando se somete a las fluctuaciones de la oferta y la demanda. Y como consecuencia, al no existir una medida objetiva que permita determinar su valor, el artista queda sometido a la anarquía del mercado, a las modas, los gustos, preferencias y concepciones estéticas que prevalecen decisivamente en el mercado. Las industrias culturales tienden a estandarizar las obras en todos los niveles posibles, se estipulan plazos y tiempos de creación, formatos, duración, tamaños, etc... La industria cinematográfica es un claro ejemplo.

Si la mayor productividad capitalista se alcanza cuando reviste la forma de trabajo asalariado, la actividad artística sólo será productiva en la medida en que cobre esta forma económica, o se acerque a ella, aunque esto adultere el mismo destino del arte como actividad humana en la que el hombre se afirma y expresa libremente.

Marx caracteriza al trabajo asalariado por la pérdida cada vez mayor de su carácter de arte, convirtiéndose en una actividad puramente formal y mecánica que se opone radicalmente a él. “…Esta relación económica –el carácter que revisten el capitalista y el obrero como extremos de una relación de producción- se desarrolla, por consiguiente, de un modo tanto más puro y adecuado cuanto más va perdiendo el trabajo su carácter de arte; o sea en la medida en que su particular destreza se convierte en algo cada vez más abstracto e indiferente, en una actitud más y más puramente abstracta, meramente mecánica y por tanto, indiferente a su forma específica; en una actividad puramente formal, o, lo que es lo mismo, puramente material o indiferente a la forma” (13).

Si la transformación del trabajo en trabajo asalariado significa la pérdida de su carácter artístico, la extensión de las leyes de la producción capitalista al trabajo artístico solamente puede significar la negación de la actividad artística como tal. El trabajo asalariado no puede aplicarse a la creación artística sin destruir su propia naturaleza. El trabajo artístico no puede prescindir de su forma concreta y determinada ya que consiste justamente en ella.

De esta manera el trabajo artístico solamente se puede salvaguardar manteniéndose como una actividad improductiva desde el punto de vista del mercado capitalista, e incompatible con el trabajo asalariado.

Las exigencias del mercado afectan directamente tanto al contenido como a la forma de la obra de arte, con lo cual se limita así al artista y con frecuencia niega o restringe sus posibilidades creadoras, su individualidad. Se produce así una especie de enajenación, que deshumaniza y desnaturaliza la esencia del trabajo artístico. El artista no se reconoce plenamente en su producto, pues todo lo que crea respondiendo a una necesidad exterior es extraño y ajeno a él. El trabajo artístico no puede ser considerado como un medio para el artista. Hoy siguen vigentes las ideas sobre la libertad de expresión intelectual y artística que el poeta surrealista Andre Breton y el revolucionario León Trotsky citaban hace 70 años en el Manifiesto por un arte revolucionario independiente (14):

La idea que del escritor tenía el joven Marx exige en nuestros días ser reafirmada vigorosamente. Está claro que esta idea debe ser extendida, en el plano artístico y científico, a las diversas categorías de artistas e investigadores. “El escritor –decía Marx– debe naturalmente ganar dinero para poder vivir y escribir, pero en ningún caso debe vivir y escribir para ganar dinero... El escritor no considera en manera alguna sus trabajos como un medio. Son fines en sí; son tan escasamente medios en sí para él y para los demás, que en caso necesario sacrifica su propia existencia personal por la existencia de sus obras... La primera condición de la libertad de prensa consiste en que no sea un negocio” (15).

La búsqueda de la libertad

Si bien el mercado intenta someter, cada vez más, a toda la producción artística bajo su lógica, esto es sólo una tendencia general, y se da combinando crisis y resistencias. En definitiva el capitalismo no puede estandarizar todo el arte porque lo liquidaría como tal y en consecuencia no podría venderlo.

Por ello no se puede hablar de una relación equilibrada y armónica, y mucho menos naturalizarla. Todo depende de varios factores históricos y sociales, e incluso de las particularidades entre las distintas ramas del arte. Cuanto más rentable se vuelve una disciplina artística, tanto mas se limita la creación para asegurar las ganancias, ajustándola a mayores prescripciones y al consumo de un público masivo. Por ejemplo en la TV o en el cine la creatividad sufre un marco mucho más hostil. Sin embargo la productividad capitalista no puede fácilmente conquistarlo todo, y surgen artistas y obras, realizadas incluso dentro del circuito comercial, que afirman la naturaleza creadora del arte en medios mucho mas adversos. No son sólo excepciones que confirman la regla sino que son demostraciones de como el arte también lucha por trascender las miserias del capitalismo. El arte produce grandes obras a pesar del mercado, y no gracias a él. Esta relación de hostilidad del capitalismo hacia el arte y la continuidad del desarrollo artístico a pesar de él, no es inmutable, sino que está en una tensión permanente. En grandes términos, también varía con el periodo histórico, es decir con la lucha de clases y con su impacto en la esfera cultural.

La creación artística busca permanentemente desarrollarse siendo fiel a sí misma. Una búsqueda que implica una lucha continua por conquistar la libertad de creación. Pero esta libertad no puede tener un sentido idealista que excluya todo condicionamiento y dependencia, sino que es una conquista del artista sobre su propia necesidad. El artista no puede crear por fuera de su época y de su herencia cultural. Puede utilizar nuevas técnicas y materiales, puede romper con tradiciones y herencias, pero siempre partiendo de ellas, no parte nunca de cero, o lo que es lo mismo su libertad y su necesidad no son conquistas ahistóricas.

Toda obra de arte genuina es una manifestación concreta e histórica de la búsqueda de la libertad de creación. El artista crea conforme a una necesidad interior, como sujeto activo que es parte de un mundo y una época social. Su relación con el objeto y con su actividad creadora es una relación intrínseca, necesaria, concreta, no indiferente e inalienable.

Cuando crea para subsistir ya no crea para sí, sino para otro, con una relación semejante a la del obrero con el capitalista. Ya no crea por una necesidad interior de expresarse artísticamente, sino por una necesidad exterior al arte, la de subsistir, la de vender en el mercado. Su actividad artística se vuelve, formal, abstracta, limitada por necesidades exteriores a la creación. Por eso cuando se habla de libertad de creación, se debe hablar con respecto a liberar al artista de todo tipo de presiones, injerencias e intereses externos y ajenos al propósito artístico.

Hay grandes franjas de artistas que intentan resistir, al producir y difundir por fuera de los circuitos comerciales del arte, y otros que aunque quisieran, no pueden entrar en ellos por las propias particularidades de su disciplina o por el desarrollo que tenga el mercado de esta disciplina en su región. También están los que intentan bucear, sin contaminarse demasiado, en estos circuitos de la competencia, donde soportan grandes frustraciones, censuras, limitaciones e incomodidades. Incluso cuando el artista produce para el mercado, se resiste a perder toda su personalidad creadora, la expresa en parte, entra en crisis, pelea como puede.

A veces el artista produce un poco para el mercado y un poco para sí mismo, desdoblando su actividad, exponiéndose a confundir y contaminar su personalidad creadora. Otras veces produce separando completamente su actividad creadora de su actividad por subsistir, desarrollando también una doble vida que lo aliena y desintegra su creatividad (16).

Pero también hay artistas que se rebelan concientemente del mercado, y luchan por la transformación social, denunciando los valores del mercado y la clase dominante.

La contradicción Arte-Subsistencia o Arte-Mercado, fue la que fogueó a muchos movimientos artísticos del siglo XX, algunos de manera mas consciente que otros. Los que más sintieron la verdadera raíz del antagonismo irresoluble entre la producción artística y producción capitalista, se convencieron de que la salida no podía provenir de un cambio en la creación artística, sino de una transformación radical del sistema económico- social. Como planteaba el manifiesto de Breton y Trotsky, la búsqueda de la libertad no puede dejar de enfrentarse al conjunto del sistema capitalista y tener una clara perspectiva revolucionaria:

“El verdadero arte, es decir aquel que no se satisface con las variaciones sobre modelos establecidos, sino que se esfuerza por expresar las necesidades íntimas del hombre y de la humanidad actuales, no puede dejar de ser revolucionario, es decir, no puede sino aspirar a una reconstrucción completa y radical de la sociedad, aunque sólo sea para liberar la creación intelectual de las cadenas que la atan y permitir a la humanidad entera elevarse a las alturas que sólo genios solitarios habían alcanzado en el pasado. Al mismo tiempo, reconocemos que únicamente una revolución social puede abrir el camino a una nueva cultura.”

En definitiva, no puede existir armonía o equilibrio entre la producción artística y el mercado, por las limitaciones al libre desarrollo de la creatividad que implica la obra enchalecada dentro del marketing capitalista, pero tampoco puede existir armonía con respecto al acceso de las masas al arte y la cultura por medio del mercado, tema que no desarrollamos en esta nota pero que esta íntimamente ligado.

La apropiación privada del arte tampoco genera una relación armónica entre la obra y el espectador. Hoy la exclusividad del poseedor y la obra, casi se restringe a la plástica, sobre todo a la pintura de caballete, así como a la escultura. En las demás artes, literatura, teatro, cine, música, etc. el principio de propiedad se manifiesta sobre todo en los fines productivos que acrecientan las ganancias de los empresarios del arte. La maquinaria de la industria cultural produce cada vez más chatarra “artística” promovida hasta el hartazgo por la publicidad y el merchandising a través de los grandes medios de comunicación.

Mientras el mercado domina cada vez más las nuevas o viejas expresiones artísticas, el acceso al arte y la cultura es cada vez más restringido, volviéndose un derecho o privilegio de un sector reducido de la sociedad.

En nuestra época, el desarrollo de las fuerzas productivas, y dentro de ellas, la ciencia y la técnica, han generado las condiciones para que toda la humanidad pueda elevar notablemente su nivel de vida material y espiritual, pudiendo también tener mas tiempo libre, que entre otras cosas, haga posible el acceso pleno a la cultura y el arte, a su producción y a su satisfacción.

Sin embargo, el capitalismo coarta todos los derechos y placeres de las masas. El mercado, el trabajo asalariado y el principio de propiedad privada establecen un divorcio entre el artista consigo mismo y también con el público. El capitalismo entra en contradicción con el arte al impedir que cumpla su destino propio, es decir como actividad humana para todos los hombres.

Los medios de producción artísticos puestos al servicio de los trabajadores y el pueblo otorgarían una nueva calidad humana al conjunto de las masas. Expropiando a los grandes medios de comunicación, de producción y de difusión artísticos, y luchando por el acceso gratuito a la cultura y la educación es que se podrán conquistar estos derechos, en el camino de una transformación revolucionaria de la sociedad. Es decir, desde una perspectiva socialista. La única que puede conducirnos a terminar con la explotación asalariada, logrando un tiempo ocioso en la vida cotidiana de la mayoría de la sociedad y una riqueza material y espiritual, indispensables para la actividad creativa.

NOTAS

1 Además de los negocios, la única relación que tiene con el arte es ser el hijo de la glamorosa y cotizada artista plástica Marta Minujin. 

2 El Premio arteBA-Petrobras de Artes Visuales 


4 Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas, (22 productoras asociadas que representan el 90% del mercado). En su web oficial se presentan así “CAPIF representa a la industria argentina de la música. Es una organización sin fines de lucro integrada por compañías discográficas multinacionales e independientes…” Multinacionales sin fines de lucro, cuanta hipocresía desvelada. 

5 En los estudios sobre los cambios en la producción artesanal en “Arte indígena actual”, la Profesora e investigadora de la Fac. de Bellas Artes Leticia Muñoz Cobeñas realizaba estas reflexiones. Si bien se refiere a comunidades del NOA nos parecen oportunas para un mejor entendimiento del tema. “En la realidad se ha observado como el mercado se ha apropiado de lo tradicional y ha reorganizado el significado del arte de los “antiguos” y le ha dado una forma en un sistema unificado de producción, cuya significación es desconocida no sólo para quienes lo hacen sino para toda la población regional en general, reduciendo todas las sintaxis y significaciones a una misma variante: lo típico, fosilizando el pasado y desvinculando los actuales objetos culturales del hecho vital que los produce. No se sabe nada del factor humano que los elabora, ni de las condiciones de producción, ni de su valor simbólico. En términos generales poco se sabe del trabajo concreto del hombre que lo hizo, convirtiendo la producción dentro del mercado en un mero valor de cambio sin significación alguna, pasando a enajenar su origen y por ende pasar a tener solo valor de mercancía.” […] “Lo folklorico no se determina por una supervivencia a ultranza de lo arqueológico, bajo los cánones establecidos por el mercado de consumo turístico, sino por una nueva creación de objetos culturales creados o recreados en base a necesidades del nativo regional, sin manejo codicioso de sectores dominantes, marchands o boutiques de lo tradicional.” 

6 Las palabras “socialmente necesario” tienen una gran importancia porque no es cualquier cantidad de tiempo de trabajo el que determina el valor de cambio, sino el tiempo medio que, bajo determinado desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas, la sociedad asume como necesario para producir la mercancía en cuestión. 

7 Es decir su valor artístico no sólo se halla en su forma y sus propiedades concretas, sino también en la relación con el contexto social, la época, contemporaneidad y con el medio en donde actúa o se sitúa. No se resume todo en la obra aislada, sino que se establece también a partir de su relación con el productor y con el público. Teniendo en cuenta el tiempo y el espacio respectivo donde se desarrolla, los materiales, la tradición, y dónde se difunde o se experimenta la recepción de la obra por parte de la sociedad. 


9 Página web de la Secretaría de Cultura de la Nación (www.cultura.gov.ar

10 Idem. 

11 Idem. 

12 Idem. 

13 Karl Marx. Grundrisse -Elementos fundamentales para la crítica de la economía política- 1857-1858. 

14 Firmado por Breton y Diego Rivera que sustituyó la firma de Trotsky por cuestiones tácticas. El manifiesto tenía la intención de fundar una federación internacional de artistas revolucionarios (FIARI) capaz de resistir desde una perspectiva anticapitalista y revolucionaria, a la crisis histórica que acechaba al mundo y a la cultura, con el fortalecimiento del stalinismo, el ascenso del nazismo y la preparación de los imperialismos para desatar la segunda guerra mundial. Además, la referencia al joven Marx, es una cita de su articulo “Debates sobre la libertad de prensa” publicado en La Gaceta Renana en 1842. 

15 En la mayoría de las traducciones aparece “oficio” en vez de “negocio”, y en otras aparece “industria” o “profesión”. Preferimos dejar “negocio” ya que Marx se refiere al trabajo asalariado, o al trabajo para otro fin (subsistir) que no sea el trabajo mismo. La palabra “oficio” puede confundirse con el oficio del artesanado, es decir con el saber de una técnica, lo mismo sucede con “profesión”. La palabra “industria” puede llevar a pensar solo en el trabajo industrial como colectivo y en serie. La mejor acepción creemos que puede ser “negocio”, pero en el sentido que se desprende de toda la frase, es decir, negocio como “medio” para obtener dinero y lograr la subsistencia. Posteriormente en otros escritos, Marx va a referirse directamente a la contradicción entre el arte y el trabajo asalariado. 

16 “Sí que sientes culpabilidad entre una obra y otra. Vuelves a lo que la pequeño burguesía llama realidad; vuelves a la subida del alquiler y a la factura del teléfono. Todo el mundo se imagina que el artista es un titán; fuerte, independiente, libre, aunque carezca de posesiones. En realidad, es totalmente dependiente. El mecenazgo ha quedado reducido a un tipo de limosna que no da para todos. Para el resto queda la vocación económica de la enseñanza…” (John Berger. “Un Pintor de hoy”. Bs.As. Alfaguara 2005)

Debate sobre el proyecto de Ley de Radiodifusión. Qué hacer con la industria de la ideología. Daniel Pérez y M. Eugenia Mauregui*

Nueva Ley de Radiodifusión: ¿contra los monopolios?

“¿Pero acaso la prensa es fiel a su carácter, actúa conforme a la nobleza de su naturaleza, es libre la prensa que se degrada al nivel de una industria? El escritor, desde luego, debe ganar dinero para vivir y escribir, pero en ningún caso debería vivir y escribir para ganar dinero (...) la primera libertad de la prensa es no ser una industria”.

Karl Marx (1).

Hace 28 años que la radiodifusión en Argentina está regida por el Decreto/ Ley 22.285 de 1980. Pero en aquellos años se sancionaron también otras normas de importancia, como el decreto-ley que rige a las “Entidades Financieras”, que abrió el camino al desarrollo hasta nuestros días del sector financiero como uno de los más poderosos dentro de las clases dominantes; o como el “Régimen Nacional de Trabajo Agrario” (Ley Nº 22.248), que condena a los peones rurales a dejar de ser considerados “trabajadores”, permitiendo a los pequeños, medianos y grandes productores del campo explotar mano de obra barata a niveles semejantes a la esclavitud. Todas estas normativas, hoy siguen vigentes.

Frente a la propuesta de una “ley de la democracia” para los medios de comunicación decenas de intelectuales y académicos plantaron posición. Manifestaron que, más allá de que es cierto que el gobierno de los Kirchner se caracterizó por autorizar y favorecer el aumento de la concentración mediática, y que muchas de sus medidas fueron más bien en contra de la democratización de las comunicaciones, si desde el Ejecutivo hay un interés por cambiar la Ley de Videla por una acorde a la democracia, “cabe ahora abrir un cuidadoso crédito a la esperanza, y de pleno apoyo” (2). El espacio “Carta Abierta” (integrado por Horacio González, Nicolás Casullo, Horacio Verbitsky, entre otros intelectuales) se sumó así al coro gubernamental, de la misma manera que lo hicieron en el conflicto con el campo, que analizamos en el Editorial, al comienzo de esta revista.

Los “21 puntos”…

Un actor que por estos tiempos se ha sentado a la mesa en el debate por una nueva Ley, es la “Coalición por una Radiodifusión Democrática”, una red de organizaciones que levantan los “21 puntos básicos por el derecho a la comunicación”, planteados como un programa por una ley de radiodifusión de la democracia. Quienes impulsan el proyecto (entre ellos, los decanos de la Facultad de Periodismo de la UNLP y de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Sociales de la UBA) abordan temas tales como las garantías a la libertad de expresión, el derecho de las organizaciones sociales a poder tener medios propios, las características de la producción y los contenidos culturales, entre otros aspectos de importancia (3).

La comunicación como industria: ¿independiente?

El punto 3 dice “Se garantizará la independencia de los medios de comunicación. La ley deberá impedir cualquier forma de presión, ventajas o castigos a los comunicadores o empresas o instituciones prestadoras en función de sus opiniones, línea informativa o editorial, en el marco del respeto al estado de derecho democrático y los derechos humanos. También estará prohibida por ley la asignación arbitraria o discriminatoria de publicidad oficial, créditos oficiales o prebendas”.

Los promotores de los 21 puntos sustentan una idea de “libertad de prensa” tan abstracta que es irreal. Su propuesta es ambigua, pues no se puede establecer una norma contra “cualquier forma de presión” sin definir cuáles son esas presiones. Las que enfrentamos cotidianamente los periodistas son la censura del estado, como encarnación del “orden” capitalista y como propietario él mismo de medios de comunicación, pero también enfrentamos la coerción económica, el chantaje de las empresas de comunicación contra sus trabajadores. La Coalición no pone en cuestión el hecho de que los medios materiales, los recursos físicos y aún el espacio aéreo de las frecuencias sólo puedan ser explotables en su enorme mayoría por capitalistas. Desde el momento en que la prensa depende del financiamiento de empresarios privados o estatales, muere la independencia respecto a los intereses dominantes y el estado. Consustancial con esta idea fomentada por las carreras de comunicación, también se encuentra la difundida “independencia absoluta” del periodista, que incluye su pretendida no atadura ni compromiso “con nadie”, ni siquiera con organizaciones o intereses de los trabajadores. Vamos a argumentar nuestra opinión de que la falencia madre de este proyecto, en el que, por cierto, están embarcadas muchas de las facultades y carreras de comunicación universitarias de nuestro país, entre ellas la nuestra, es la negativa a cuestionar seriamente la idea de la “libertad de expresión” tal y como se la da por entendida en la sociedad capitalista: que detrás de una igualdad de derechos formal entre todos los ciudadanos a poder expresarse y comunicar sus ideas se encubre que esa libertad sólo existe para los capitalistas. Quien firma el acápite de este artículo fue periodista de profesión. En su juventud, Karl Marx se manifestaba contra una nueva ley de censura del gobierno prusiano. Este último se reservaba el derecho de interferir en los periódicos, que pertenecían a dueños particulares. Marx llegó a ser el editor de un periódico propiedad de la burguesía reformista de la ciudad de Colonia, la Gaceta Renana, en el año que duró su existencia, entre 1842 y 1843, hasta su clausura por el gobierno. Marx defendió en sus páginas, firmando con seudónimo, la libertad de prensa. Pero su punto de vista era radicalmente opuesto al de la burguesía liberal, que financiaba dicho periódico, y cuyas ideas siguen siendo las ideas dominantes hoy en día. Marx no defendía la “libertad de prensa en general”. Para el fundador del comunismo moderno, no podía haber verdadera libertad de prensa si esta última no dejaba de ser un comercio, para lo cual era necesario arrancárselos de las manos a sus dueños capitalistas. Ese editor de diarios del siglo XIX llamado Karl Heinrich Marx, ¡qué lejos y qué adelante que está de sus colegas del siglo XXI!

¿Lucha contra los monopolios codo a codo junto a Cristina?

“Lo que está, ya está. Apenas un afiebrado podría suponer seriamente que, con la actual correlación de fuerzas, hay espacio de algún tipo para proceder contra las porciones ya conquistadas por el poder multimediático”
Eduardo Aliverti (4)

Desde los 21 puntos se afirma que “Si unos pocos controlan la información no es posible la democracia. La Ley de Radiodifusión debe garantizar el pluralismo informativo y cultural. Es inadmisible la exclusión de importantes sectores a la radio y la televisión. Necesitamos medios públicos fuertes, al servicio de todos y no de los gobiernos de turno.” Este proyecto tiene influencia en los bastidores de la nueva ley que se está confeccionando. Por eso esta plataforma se caracteriza por proponer una serie de medidas formales de reforma que, creemos, no afectarían seriamente el actual panorama de los medios tal cual como está hoy aún bajo la vigencia de la ley videlista.

Partamos de uno de sus puntos centrales, el 6, que habla sobre el control de los monopolios: “Si unos pocos controlan la información no es posible la democracia. Deben adoptarse políticas efectivas para evitar la concentración de la propiedad de los medios de comunicación. La propiedad y control de los servicios de radiodifusión deben estar sujetos a normas antimonopólicas por cuanto los monopolios y oligopolios conspiran contra la democracia, al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la cultura y a la información de los ciudadanos”.

La tendencia al monopolio es inherente al capitalismo. La libre competencia entre pequeños capitales al estilo de la concurrencia perfecta que se enseña en los manuales de economía pertenece a la infancia del capitalismo, y por lo tanto, en el capitalismo senil que vivimos no existe más que, justamente, en los manuales. En la lucha entre capitales similares van sobreviviendo los más aptos, que absorben a los que quedaron en el camino y así van concentrando la propiedad cada vez en menos manos. No obstante, estados capitalistas como EE.UU tuvieron que desarrollar “leyes antimonopólicas”, como la famosa Ley Sherman Anti Trust, establecida en 1890 y aún vigente mediante sucesivas modificaciones. Esta aparente contradicción se debe a que el capitalismo, aunque no puede terminar con la anarquía que le es inherente y que produce la concentración, tiene que ponerle limitaciones para tratar de morigerar sus efectos disruptivos como son sus abruptas caídas, recesiones o cracks económicos como en la década de 1930. Pero hay que decir que las leyes antimonopolios nunca pudieron frenar la concentración de los medios de producción. La utopía de un “pequeño capitalismo” mediático no tiene salida. Más increíble aún es pensar, como lo hacen los impulsores de los 21 Puntos, en “luchar contra los monopolios” sin cuestionar ni la propiedad privada de los medios, y por ende sin cuestionar la competencia capitalista ni la concentración en sí misma, y encima aliados al gobierno K, que acaba de prorrogar las licencias de las frecuencias hasta el 2015 a su “archienemigo” el Grupo Clarín. (ver recuadro)

¿Iguales condiciones?

La Coalición establece que “existen tres tipos de prestadores de servicios de radiodifusión: públicos, comerciales y comunitarios”, y que no deberá discriminarse o cercenarse el desarrollo de ningún medio, independientemente de la naturaleza jurídica de la organización propietaria del mismo. “En la nueva ley se deberá contemplar la normalización de los servicios de radiodifusión atendiendo a las necesidades de aquellos impedidos de acceder a una licencia por las exclusiones históricas de la ley 22.285 y la administración arbitraria de las frecuencias por parte del Estado nacional.” Este punto se complementa con la propuesta de un cupo de un 33 % de mínimo de asignación de frecuencias para organizaciones sin fines de lucro. Pero justamente, las emisoras no comerciales, como pueden ser las impulsadas por colectivos de trabajadores, o de organizaciones sociales que luchan por sus derechos, nunca van a poder estar en condiciones de tener una audiencia, una circulación y una promoción mínimamente equiparable y en posibilidad de poder competir con los grandes medios empresarios,. Este proyecto no sirve para terminar con la herencia de la dictadura y décadas de neoliberalismo en materia de comunicación. Los multimedios en Argentina ya poseen una acumulación tal que les permite moldear a la opinión pública, establecer la “agenda” informativa, difundir los valores y las ideas de la clase dominante con eficacia y constancia Quienes queremos cambiar esta sociedad de raíz no podemos contentarnos con tibias regulaciones al derecho “de los ricos de editar periódicos, (al) acaparamiento de la prensa por los capitalistas, que en la práctica condujo, en todos los países, sin exceptuar los más liberales, a la venalidad de la prensa” (5). Quienes luchamos una comunicación que ayude a develar las mentiras de la clase dominante, que sea sincera, que aporte a la autoeducación de los trabajadores y quienes luchan constantemente contra este sistema de opresión no podemos “competir” con Clarín por medio de “cupos de admisión”. Se trata de echar abajo un enorme aparato de mentira industrializada. Se trata de quitar las herramientas y los recursos tecnológicos inmensos de estos monopolios para ser apropiados por los trabajadores y utilizados.

Sólo puede haber verdadera libertad de expresión, no formal sino real, en la medida en que los explotados puedan tener acceso a los recursos de la prensa escrita y las frecuencias de onda sean por las que transitan las comunicaciones de radio, televisión, internet, cable sean sustraídas a las empresas y administradas democráticamente.

NOTAS

* ContraPrensa, en la conducción del Centro de Estudiantes de la Facultad de Periodismo. Con colaboración de Guillermo Crux 

1 Gaceta Renana N° 139, Suplemento, 19 de mayo de 1842. Disponible en inglés en Karl Marx On Freedom Of The Press (Sobre la libertad de prensa) 

2 Carta Abierta, “Por una nueva redistribución del espacio de las comunicaciones”, Página/12, 04/06/08 

3 Ver declaraciones y programa en www.coalicion.org.ar 

4 “DEBATE POR LA LEY DE RADIODIFUSIÓN. DE CÓMO REDISTRIBUIR LA RIQUEZA Y EL AIRE”; Miradas al Sur, Agosto 2008 

5 Lenin, “Proyecto de resolución sobre la libertad de prensa” 4 (17) de noviembre de 1917, en Acerca de la prensa y la literatura, Ed. Anteo, Bs. As., 1985, p. 148.

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Concentración de los medios en la Argentina K

Haciendo como el Tero

Luego de años de recesión, el 2003 marca la recuperación de las industrias culturales Las mismas representan al año siguiente el 3 % del PBI. En el mismo año existen 9,8 millones de hogares equipados con aparatos de televisión de los 10,1 millones de hogares en total, es decir un 97,2 %. Los canales de Televisión Abierta (de “origen” o de “cabecera”) llegan a ser 43, de los cuales 29 son privados. Entre el 2006 y el 2007 crecen además un 18 %la publicidad a los medios televisivos, una de las fuentes más importantes de ingresos de los medios de comunicación (1).

Desde la sanción de la Ley de Radiodifusión bajo la dictadura, pasando por la menemista reforma de estado y los decretos de Emergencia económica bajo el kirchnerismo no solo no se han tocado los intereses de los grandes medios de comunicación sino que se los ha favorecido, canjeando sus deudas por publicidad estatal, permitiendo la adquisición de nuevos medios y la extensión de las llamadas industrias culturales en nuevas ramas económicas como las telecomunicaciones y el cable modem.

A partir de la década del 90 mediante decretos promulgados por los sucesivos gobiernos se ha profundizado la concentración monopólica de los medios de comunicación (2). Como plantean Mastrini y Becerra: “La Argentina exhibe índices de concentración de medios superiores a la media de la región, en un doble sentido: por un lado, en cada una de las industrias de la información (prensa escrita, televisión abierta o paga) los cuatro principales operadores dominan mas del 75 % del mercado (audiencia, abonados, lectores); y por otro lado, en ningún otro país latinoamericano el tipo de concentración multimedia “conglomeral” (grupos de comunicación en casi todos los mercados de medios y también de telecomunicaciones) es tan alto y complejo como en nuestro país” (3).

Cómo alimentar los multimedios en un árbol y pegar el grito contra los monopolios en otro

Recientemente Natalia Calcagno, escribió en Pagina 12 “…La propiedad de los medios de comunicación (TV, radio y publicaciones periódicas) en la Argentina actual se encuentra fuertemente centralizada. (…). Hoy, los seis grandes grupos multimedios (Clarín-Artear, Admira- Telefónica, América Multimedios, HMT&F, Grupo Hadad y La Nación) controlan o tienen participación accionaria en alrededor de 200 medios de comunicación. Esto genera que las estrategias masivas de comunicación de la radio, la TV, los diarios y las revistas estén definidas por pocas manos. Por ejemplo, en el caso de la TV abierta, los tres principales grupos multimedios (Clarín, Admira-Telefónica y América Multimedios) poseen el 60 por ciento de las televisoras abiertas de gestión privada. Esta concentración genera un impacto no sólo económico sino también cultural…”(4).

Sin embargo en esta revelación de la coordinadora del Laboratorio de Industrias Culturales dependiente de la Secretaria de Medios de la Nación se esconde intencionalmente que bajo el gobierno de Néstor Kirchner no se revirtió la estructura mediática heredada del neoliberalismo. Contrario a sus “discursos antimonopolios” en el año 2005 promulga el decreto 525 por medio del cual se prorrogan por 10 años las licencias a los medios de comunicación (5). Muchas de las cuales habían sido otorgadas en la dictadura, habiendo cumplido los 25 años estipulados por la Ley de Radiodifusión, por lo cual ya no se les podía renovar su licencia.

Además fue el ex presidente Néstor Kirchner quien autorizo la compra de acciones entre Multicanal y Cablevisión. De esta manera el grupo Clarín, accionista mayoritario, pasa a controlar el 70 % del mercado de Televisión por Cable y el 20 % del negocio de Internet (6). Es el gobierno, en sintonía con los anteriores, quien ha fortalecido el poder conquistado por los medios, por eso sus palabras son papel mojado a la hora de enfrentarlos.

Sobre no tocar la estructura de los medios de comunicación en Argentina hasta el 2015 es que el gobierno de Cristina Kirchner pretende “abrir el debate” sobre los medios de comunicación.

NOTAS

1 En el ámbito nacional en el año 2007 el monto de publicidad dedicada al sector televisivo fue de $2650 millones, incrementándose un 18 % con respecto al 2006. La televisión abierta acaparo el 84 % (el 80 % se lo quedan entre canal 11 y canal 13) y la televisión por cable obtuvo el 16 %. 

2 “La concentración mediática en Argentina: de eso no se habla”. Martín Becerra y Guillermo Mastrini. 

3 “(...) la sanción de la ley de Reforma del Estado vino a profundizar radicalmente una tendencia que reconoce sus raíces en las privatizaciones periféricas de medios realizadas sobre el final de la última dictadura militar y que se había prolongado durante la gestión alfonsinista. (...) Esta ley también implicó, sentando las líneas directrices del nuevo proceso abierto en 1989, un reforzamiento del poder de control y regulación del Ejecutivo simultáneamente con la habilitación legal para la conformación de los llamados `grupos multimedia´. En este sentido, el artículo 65 de dicha ley derogó y/o modificó (...) la ley de Radiodifusión (nro. 22.285), que sancionada por la dictadura militar constituía el único marco regulatorio para la actividad. Así, la modificación (...) que impedía a las empresas del sector ser propietarias de más de un medio en el mismo área (medios gráficos-radiodifusión), significó habilitar legalmente la conformación de grupos multimedia. A su vez, (...) se habilitó la entrada al sector de empresas dedicadas a otras actividades, posibilitando asimismo la expansión de empresas de radiodifusión a otros sectores“ Medios de Comunicación y Telecomunicaciones en Argentina. Origenes y características del proceso de concentración y extranjerización. Daniel Rodríguez y José Seoane. 

4 “Fines y Medios”,Pagina 12 / 21 de Mayo del 2008 

5 Por medio del Decreto 527/2005 promulgado por el ex Presidente Néstor Kirchner se prorrogó por 10 años las licencias a los medios de comunicación, muchos de los cuales se les vencía definitivamente el plazo en el 2004, por haber sido otorgadas sus licencias en la dictadura, es decir superando el plazo de 25 años. 

6 Argentina ocupa el cuarto lugar en el mundo de penetración por cable. En el 2006 la cantidad de abonados creció un 9,2 % con respecto al año anterior, habiendo en total unos 5.2 millones. Lo que implica una ganancia promedio de 259.5 millones por mes y de 3113 millones por año. Del total de abonados, el 31% es de Cablevision (1.6 millones) y el 26 % es de Multicanal (1.3 millones). Anuario 2006/2007 del Observatorio de Industrias Culturales del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.